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Mediterranean elegance. Timeless, intentional, never overdone.

Capri and the Faraglioni, the island out of season

CAPRI SIN MULTITUDES: POR QUÉ EL MEJOR MOMENTO ES CUANDO TODOS YA SE HAN IDO

THE SCENE

Hay un Capri para las fotografías y un Capri para quien sabe. El segundo abre cuando el primero cierra.

Capri en agosto es una cosa. Capri en mayo o en septiembre es otra completamente distinta. La isla es la misma, los Faraglioni siguen alzándose del mar como siempre lo hicieron, pero el ruido baja, la luz se suaviza, y se le devuelve a la isla aquello que la vuelve verdaderamente rara: el tiempo.

La Piazzetta antes del mundo. La llaman el salón del mundo, y al caer el día se llena. Pero de buena mañana, antes de que lleguen los barcos, la Piazzetta de Capri es solo una pequeña plaza con cuatro cafés y la luz entrando de lado. Esta es la hora de quien sabe. Un café, un periódico, las gafas de sol todavía sin poner.

A Capri terrace with white columns overlooking the sea at first light

La Fontelina, a los pies de los Faraglioni. No hay carretera hasta La Fontelina. Hay un sendero por el acantilado y una barca de vuelta, y el agua más turquesa de toda la isla. Es el club de playa que dio nombre al collar Fontelina, ese hilo de conchas blancas que parece hecho para el baño antes del almuerzo en las rocas. Fuera de temporada, se tiene casi para una.

La Fontelina beach club at the foot of the Faraglioni, out of season

Marina Piccola y la canción del mar. En los años treinta, la cantante Gracie Fields construyó aquí La Canzone del Mare, y Capri pasó a tener su canción del mar. Es uno de esos lugares donde la historia y el presente se superponen sin esfuerzo. El collar y los pendientes Canzone nacieron exactamente de ese romance fácil, de corazón rojo entre cuentas blancas y azules.

A turquoise cove at Marina Piccola, Capri, with a single umbrella

Via Krupp, el camino que baja hasta el mar. Quizá la carretera más bella de Capri no sea una carretera de coches, sino el zigzag blanco de la Via Krupp bajando por el acantilado hasta la Marina Piccola. Recorrerla despacio, al caer la tarde, es entender por qué la isla cautivó a emperadores y escritores durante dos mil años.

The white zigzag of the Via Krupp descending the cliff to the sea
Viajar fuera de temporada no es un ahorro. Es una decisión de identidad. Es preferir la isla a la multitud, el tiempo a la fotografía, la experiencia al matasellos. Es ponerse un bañador azul como el Capri no para la cámara, sino para la Grotta Azzurra que se tiene, por una vez, solo para una.Sofia Godinho

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