THE PRESENCE
Hay colecciones que empiezan en un boceto. Otras empiezan en un lugar. Esta empezó en una distancia.
Positano es esa clase de lugar que no se visita, se recibe. Llega despacio, como una postal escrita por alguien que se fue a pasar unos días y nunca volvió a ser exactamente la misma persona. Así se me apareció esta colección. No como un destino que alcanzar, sino como la nostalgia de un verano que quizá nunca existió y que, precisamente por eso, nos pertenece a todas.
Pensé en ti mientras montaba estas piezas. No en ti como quien se viste para que la miren, sino en ti en el instante en que, por fin, nadie mira. Bajando los trescientos escalones hasta una playa que solo conocen los de allí. Almorzando a la sombra de una parra sin ninguna prisa por terminar. Dejando que la sal se seque sobre la piel porque el agua aún está tibia y la tarde todavía es toda tuya.
Los colores llegaron antes que los nombres. El rosa de las fachadas de Amalfi al caer el día. El verde oliva de los bancales de limoneros que descienden hasta el mar. El azul imposible de la Grotta Azzurra, ese azul que parece venir de debajo del agua. El negro de la piedra volcánica bajo las calles antiguas de Salerno. No elegí estos colores en un escritorio. Los encontré ya allí, en la manera en que la costa los lleva, sin anunciarlos, sin esfuerzo.
Los nombres llegaron los últimos, cuando entendí el estado de ánimo. Llamé Positano al bikini que es la propia villa. Ravello al bañador que tiene el color de la mañana sobre el Golfo de Salerno, donde una mujer llamada Jackie pasó el verano de 1962 huyendo del mundo. Fontelina al collar de conchas, por el club de playa de Capri al que solo se llega en barco. Botticelli al collar de concha dorada, por la diosa que nace del mar. Cada pieza es una postal. Cada nombre, el matasellos del lugar desde donde fue enviada.
"Postcards from Positano no es una invitación a ir a ninguna parte. Es el recuerdo de que el verano que buscas ya vive dentro de ti." Sofia Godinho
John Steinbeck escribió, en 1953, que Positano muerde hondo. Que es un lugar de ensueño que no parece del todo real mientras estamos allí y que se vuelve intensamente real después de marcharnos. Esa fue la sensación que quise que estas piezas guardaran. La textura de la toalla de lino al sol. El peso justo de un collar contra la clavícula después del baño. La manera en que un bañador negro no necesita ningún color para decirlo todo.
No te vendo un viaje. Te ofrezco la posibilidad de llevártelo contigo. En la pieza adecuada. En la decisión de ponértela. En el momento, por breve que sea, en que todo lo demás puede esperar.
Escríbeme de vuelta.
Con cariño, Sofia
"Postcards from Positano is not an invitation to go anywhere. It is the reminder that the summer you are looking for already lives inside you."
— Sofia Godinho
The Marini bikini in the gradient of the Emerald Grotto, Postcards from Positano by Sofia Godinho
The Praiano swimsuit at the hour when the sun drops into the sea, Postcards from Positano by Sofia Godinho
The Positano bikini in the olive green of the lemon terraces, Postcards from Positano by Sofia Godinho
The Ravello swimsuit in morning blue over the Gulf of Salerno, Postcards from Positano by Sofia Godinho
The Fontelina shell necklace, born of the beach club at the foot of the Faraglioni, by Sofia Godinho
The Botticelli necklace, a golden shell falling toward the waist, by Sofia Godinho
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