THE WARDROBE
Hay un momento en que una joya deja de ser algo que llevas y se convierte en algo que te pertenece. Un collar que te pones sin pensar. Un anillo que te ha acompañado en cada viaje. Unos pendientes que, sin darte cuenta, han pasado a formar parte de cómo te presentas al mundo.
Para que tu pieza dure más y forme parte de más momentos de tu vida, necesita cuidados. La mayoría de las joyas no se deterioran por falta de calidad: se deterioran por aquello con lo que entran en contacto, día tras día, sin que lo notemos. Entender de qué están hechas tus piezas, y qué necesitan, es la manera más sencilla de hacerlas durar.
1. De qué están hechas las piezas Sofia Godinho
Piezas bañadas en oro o plata
La mayoría de las piezas SG parten de una base de metal trabajado, moldeada, texturizada y acabada con un baño de oro o de plata. Este proceso da a cada pieza su color y su calidad de superficie: el oro cálido y mate o la plata fría y refinada. Estas piezas no son de oro o plata macizos; tienen un acabado que, con los cuidados adecuados, conserva su belleza con el paso del tiempo.
Piezas de plata de ley
Algunas piezas de la colección están hechas de plata de ley. La plata interactúa con el aire y la piel con el tiempo, y eso le da profundidad. Puede pulirse y renovarse, lo que la convierte en uno de los materiales más duraderos en joyería cuando se cuida bien.
Acero inoxidable con baño PVD
El único material resistente al agua de la colección. El revestimiento PVD se aplica a nivel molecular, lo que lo hace excepcionalmente duradero. Estas piezas pueden acompañarte a la playa, a la piscina o durante todo un día sin preocupaciones.
Piedras naturales, perlas de agua dulce y nácar
Materiales vivos, con variaciones naturales de color y textura que hacen única cada pieza. Son sensibles a los productos químicos, al calor y a los impactos directos, y más bellos precisamente por ello.

2. Qué es lo que realmente daña las joyas
El verdadero enemigo de las joyas no es el tiempo: es el contacto. Hay tres factores que reducen significativamente la durabilidad de tus piezas y que, en la mayoría de los casos, son completamente evitables.
El agua
Con la excepción de las piezas de acero inoxidable, ninguna pieza de Sofia Godinho debería entrar en contacto con el agua. Esto incluye el mar, la piscina, la ducha e incluso lavarte las manos con ellas puestas. El cloro, la sal y la humedad son especialmente agresivos con los acabados metálicos y aceleran la oxidación de formas difíciles de revertir.
Cosméticos y perfume
El perfume, la crema hidratante, el protector solar, el champú en seco y la laca contienen compuestos que reaccionan con los acabados metálicos. La regla es sencilla: las joyas se ponen las últimas, después de toda tu rutina, y se quitan las primeras, antes de cualquier contacto con productos.
El pH de la piel
Cada persona tiene una acidez de piel diferente. Algunas pieles son naturalmente más ácidas, lo que significa que interactúan con los metales más rápido y de forma más visible. No es un defecto de la pieza ni de quien la lleva: es química. La respuesta no es dejar de llevar la pieza, sino limpiarla con más regularidad y guardarla bien.
3. Los esenciales para cuidar tus joyas
Guarda cada pieza por separado
El contacto entre metales diferentes acelera la oxidación. Guarda cada pieza en su propia bolsita o compartimento, lejos de las demás, de la humedad y de la luz o el calor directos. Un cajón cerrado o un joyero es el lugar ideal.
La última en ponerse, la primera en quitarse
Ponte las joyas después de tu rutina completa, incluyendo maquillaje, perfume, crema hidratante y laca. Quítatelas antes de la ducha, del gimnasio, de dormir. Este simple hábito alarga la vida de una pieza más que ningún otro cuidado.
Límpiala después de cada uso
Un paño suave y seco después de cada uso elimina la grasa de la piel, el sudor y los residuos antes de que tengan tiempo de afectar al acabado. Para la suciedad acumulada, basta un paño ligeramente húmedo seguido de un secado inmediato y completo. Nunca uses productos de limpieza, alcohol ni materiales abrasivos.
Mantenla siempre seca
Si una pieza se moja, sécala de inmediato y por completo con un paño suave. No la dejes secar al aire: la humedad es lo que permite que la oxidación se instale.
Evita el calor y la luz directa
El calor dilata los metales y degrada los acabados con el tiempo. Mantén las piezas lejos de los alféizares, de las superficies del baño y de cualquier lugar que se caliente.
4. Cuando la pieza ya ha cambiado
Si una pieza ha empezado a oxidarse o a perder su tono, intervenir a tiempo todavía marca la diferencia. Un paño de pulir joyas puede tratar la oxidación superficial antes de que se profundice. Lo que no puede revertirse en casa es un acabado completamente desgastado. La mayoría de las piezas llegan a ese punto mucho antes de lo que deberían, no por el tiempo ni por la calidad, sino por contactos evitables.
Una pieza bien cuidada no solo dura más. Conserva mejor su historia: los lugares donde ha estado contigo, los momentos de los que formó parte. Cuida tus joyas como cuidas los momentos que vives.


Las piezas que cuidamos así son las que diseñamos para durar. Descúbrelas en Reflections.
"The true enemy of jewellery is not time, it is contact."
SHOP THE STORY